Ahora lo entiendo

Después de tal acontecimiento, continué con mis terapias con la psicóloga, aunque con bastantes dudas en mi ser, pues pensaba que lo mejor seria abandonar mi camino, no por mi, si no por ellos, no quería causar mas dolor de lo que ya había provocado, primero por el problema escolar y ahora con mi decisión de cambio de genero, afortunadamente para mi, la psicóloga me ayudo a recapacitar, me dio las herramientas para poder hablar con mi madre abiertamente sobre el tema.

Al inicio fue difícil, ya que mi mama es de la clase de  personas que ocupan una segunda opinión para creer algo, y sabiendo eso, la mejor opción para ambas fue que ella fuera a una terapia individual, para que entendiera las cosas de un modo diferente, de un modo mejor. El día de su terapia era de nervios extremos, pues no tenia idea alguna de como tomaría mi madre tal situación, pues desde el momento que partió a la cita, hasta al momento en el que llego fue de mera tensión. Una vez que ella había llegado a casa, todo mi mundo y mi futuro cambio drásticamente, la tarde completa fue dedicada a platicar cada detalle, cada duda y cada preocupación.

No lo podía creer, pues parecía que de alguna forma le habían quitado una venda de los ojos a mi madre, llego y nos sentamos en el sillón y ella parecía estar con la decisión total para ayudarme en mi transición, aunque como es lógico ella me pidió de corazón que le contara como había dado inicio tal sensación, como empece a querer ser una mujer. Las horas pasaron y conforme se iban resolviendo dudas tras dudas, nuevas preguntas surgían de ella.

Todo parecía ser muy bello para ser verdad y a pesar de su apoyo incondicional, aun estaba la negación, pues como podría ser posible que "yo" su pequeño niño tuviera deseos de cambios de genero, que desde los 5 años quise ser una niña, ¿como era posible eso?, si jamas había mostrado ser alguien afeminado, alguien a quien se le notara dichos deseos de cambio. Extrañamente yo tenia una respuesta para todo, una respuesta que por decirlo de alguna manera salían del corazón, a todo esto le respondí, que la razón por la cual jamas se me noto lo afeminado, fue por miedo a mi padre y por miedo a que se repitiera ese mal momento, aquel mal recuerdo, el de las "uñas color de rojo". Al ver mi madre que para cada pregunta que me hacia, yo le tenia una respuesta, dejo de cuestionarme.

Y por el momento todo quedo en paz, yo tenia su apoyo incondicional para todo, aunque como dije hay momentos de negación, en cuanto a mi padre no sabia nada de lo que pensaba de mi, pues jamas dijo algo al respecto y yo tenia el valor de preguntarle o mencionarle algo de lo que había pasado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario