El tiempo paso y mi madre día con día me mostró mas apoyo y amor, en ocasiones ella hacia bromas refiriéndose a mi como su hija, a pesar que lo decía en son de diversión me gustaba que lo hiciera por que sabia que muy dentro de su corazón me veía como tal, nuestra relación entre madre e hija aumento, y por esa misma razón ella me dio a conocer nuevas inquietudes, me expreso que ella se sentiría mucho mejor si yo fuera a terapia con alguien recomendado, alguien conocido, un psiquiatra. Yo no entendía la razón del por que, ella me explico y me dijo - Si quieres hacer tu transición se debe hacer como dios manda, se debe hacer con cuidado, pues no es un juego - Yo no estaba en todo de acuerdo ante tal respuesta, pues mi psicóloga me había ayudado a conseguir el apoyo de mi madre.A pesar de mis intentos por no cambiar de terapeuta, nada funciono, pues ella insistía en que asistiera con el psiquiatra, después de tantas discusiones yo accedí, pues a pesar de todo ella siempre me apoyo en cada problema y estuvo conmigo en cada paso difícil, pensé, ella sabrá por que hace las cosas, aunque debo de admitir que en alguno momento pensé que todo era un plan para evitar que logre mi sueño, una especie de cura falsa, pero a pesar de mis tontas ideas acepte y a las pocas semanas ya estaba hecha un cita con el psiquiatra.
Todos los sentimientos y preocupaciones regresaron pues de alguna manera era un nuevo inicio, una nueva hoja en mi vida, tenia que explicar desde un inicio todo lo que sentía y pensaba, claro contando también una gran serie de preguntas que el psiquiatra me realizo para crear un perfil de investigación. Todo era tan raro, yo no tenia una confianza total a mi nuevo terapeuta, pero con el tiempo pude mostrar mis sentimientos en casi una totalidad.
Después de casi un años y medio y de varias consultas y platicas, por fin llego un día asombroso e inesperado, pues el psiquiatra por fin me dio autorización para que pudiera ir a consulta con un endocrinólogo, y por fin tener una medicación segura y apta, no lo podía creer, si no fuera por mi tonto orgullo y no permitiera que la gente me viera llorar, una rió de lagrimas de felicidad hubieran corrido por el consultorio en aquel entonces. El psiquiatra me proporciono un documento en el cual afirmaba mi disforia de genero y ordeno una cita con el endocrinólogo en tan solo unas pocas semanas.
El tiempo pasaba tan lento, y mi desesperación por iniciar una nueva etapa en mi vida estaba al máximo, no podía hacer nada mas que esperar y con toda la inquietud y angustia vivir día tras día hasta que la fecha de la cita llegara. Y como toda fecha, esta llego y de un momento a otro me encontraba en la sala de espera con un documento en la mano que explicaba el por que de mi asistir, el tiempo era mas lento que nunca, solo esperaba a que la secretaria dijera mi nombre para pasar a la consulta, transcurrieron los minutos y en la sala de espera solo se podía escuchar el repique del reloj y el movimiento de mio pie chocando contra el piso por mera tensión. Por fin escuche mi nombre y pase a mi tan esperada cita, entre al consultorio y me senté frente a su escritorio, entregue el documento que me habían dado, ella lo vio, voltio a verme y como era de esperarse me hizo una serie de preguntas para verificar si estaba en una totalidad de acuerdo en lo que el tratamiento podría implicar, conteste pregunta tras pregunta hasta que termino dicha entrevista, la doctora me pido que me acostara en una camilla, solo para hacer una revisión, me ausculto, me observo y con un regaño ella exclamo - Si te automedicas corres el riesgo de morir por varios factores, mírate tienes suerte que no estés tan mal - Al escuchar eso pensé que todo había acabado, que no tendría remedio y dejaría por ende todos mis sueños, pasamos de nueva cuenta al escritorio para plantear la nueva receta, medicamentos y horarios, no había pasado nada malo, lo único era que se tenia que reiniciar todo el tratamiento, me sentí con una gran desilusión pues pensaba que mi sueño estaría mas cerca de cumplirse, pues por el momento solo tomaría antiandrogenos para detener el efecto de la testosterona en mi cuerpo, era el único paso posible en ese entonces.
Ni con una sonrisa, ni con una mirada de trastesa, salí del consultorio. - Espera !!! no me fue tan mal - pensé en ese momento, tenia que buscar el lado positivo, al menos ya voy por un buen camino, solo es cuestión de esperar un poco mas.
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