Todo estaba saliendo bien, y las depresiones nocturnas se iban desvaneciendo con el tiempo, aunque aun el detalle mas importante estaba sin resolver, mis padres no sabían nada aun, y no lo sabrían hasta que no demostrara por mi cuenta que soy capaz de resolver mis propios errores y lo mas importante aprender de ellos.
Pronto tendría mi primera cita, y una combinación de nervios y miedo apareció, pues seria la primera vez que hablaría de mi situación en persona, cara a cara.
Todo iba perfecto, pero cuando menos lo esperas la enfermedad se presenta, fiebre, dolor de cabeza y vomito, todo en los días mas esperados, no pude haber tenido tan mala suerte, pues perdí mi cita, mi primera oportunidad y ahora solo podía pensar en que no podría obtener una segunda oportunidad, no me quedaba mas que mandar un mensaje explicando todo. Pasaron los días y con ellos los malestares, y con la noticia de una nueva cita, todo cambio en mi día, pues solo tendría que esperar 3 o 4 días, para dar tal paso en mi vida.
El día llego, y de un momento lento a uno rápido la cita comenzó, no lo podía creer, pues me encontraba en aquel sillón contando mi vida, lo que sentía y lo que quería, a pesar del miedo, con una gran confianza me sentía, pues podía decir y expresar lo que yo quería ser de verdad. Parecía que la sesión de una hora, era de media, pues todo fue tan rápido, que termino en un abrir y cerrar de ojos. Camino a casa, solo podía pensar en regresar y expresar todo lo que no podía decir frente a los demás.
Las cosas iban de maravilla, poco a poco había progreso y se notaba en la escuela y mi deseo. pero aun esa pequeña espina de mis padres estaba presente y era suficiente fuerte como para sacarme de la vía, y tornar mi medio en preocupación pura. Una parte de mi deseaba decir la verdad y calmar la tempestad pues ya no podía mas con la carga para pagar, pero la otra, que era mi orgullo quería probar que era capaz de lograr lo que fuera por mi cuenta. Sea como sea le debo mucho a ambas ideas pues me hicieron madurar y avanzar.
Un día normal, como cualquier otro, mi madre se acerco con y con su asombroso instinto me pregunto, ¿ Que clases de problemas tienes en la escuela ?, yo negando todo respondí - ninguno - pero ella continuo y continuo hasta que la verdad me saco, acompañada de lagrimas, por ver la decepción que su rostro marco, no lo podía creer, ¿ Como pude yo haber hecho esto ?, que clase de persona era, las cosas no fueron peor, gracias a mi decisión de continuar y recuperar todo lo que perdí. Después de eso todo mejoro, pues ella prometió y ayudo, para que mi padre no supiera dicha situación, ya que de lo contrario, todo se saldría de control pues su carácter es aun muy radical e impulsivo.
Aun así todas mis cargas se iban desvaneciendo, pero como es lo lógico, cuando se resuelve un problema inmediatamente llega otro.

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