Con el bien viene el mal

Todo era perfecto, ya que había encontrado una nueva luz en mi ser y en mi existencia, tal la emoción no podía ser mayor. Pero dicho acontecimiento no podía quedar en mi saber nada mas, tenia que compartirla con alguien, tenia que mostrar como me sentía, como me veía, y fue entonces que la descabellada idea de crear un perfil en las redes sociales con mi verdadera identidad nació, el único detalle era elegir un nombre diferente, un nombre apropiado, un nombre de mujer.
Las opciones empezaron a llover, opciones como Daniela, Guadalupe, Claudia, Cristina, etc... Pero sin pensarlo dos veces me decidí por los nombres ideales, Maria a honor a mi abuela materna & Yunuen a honor a mi abuelo paterno, pues el era tenor del coro polifonico de Morelia, y al escuchar una de sus piezas me enomore del nombre, la pieza musical se llamaba "Yunuen".

Para tal idea, tenia que esforzarme en lucir bien en las fotografías, cosa que fue bastante complicado y casi imposible de lograr, pues por mas esfuerzo que ponía de mi parte solo notaba la sombría parte masculina en mi rostro. Día tras día, depresión tras depresión seguía intentando por una sola fotografía, solo una, una que la pudiera ver y decir no me veo tan mal. Casi mil tomas para conservar solamente cinco. Es irónico, ya que mientras mas subes y mejor te sientes mas dura sera la caída, aunque después la misma necedad te hace seguir intentándolo.

A pesar de tanto esfuerzo y de tanto trabajo, no podía quitarme de la cabeza tales fracasos y algunas que otras ganas de seguir luchando, tales sensaciones me aturdían por horas, en lapsos largos de meditación y reflexión. Pues por el momento era solo una emoción. Hasta que dichos sentimientos llegaron a afectarme a niveles escolares, pues no podía convivir sanamente en un publico abierto como el de una escuela.
Veía a mis compañeras  y solo pensaba en lo difícil que seria para mi, combatir y el tratar de igualar tal belleza natural, la depresión aumentaba, pues la única cura para tal malestar era la soledad.
Quizás esta fue una de las peores decisiones que tome en mi vida, estar en soledad, pues no tardo mucho para que empezara a reprobar en las materias y para que diera un paso mas en quedar en banca. Hasta que lo que tenia que pasar, paso, ahora necesitaba esperarme un año para poder regresar a estudiar, todo gracias a una profunda depresión. Las cosas no podían ir peor hasta que decidí, no mencionar ni una sola palabra a mis padres, pues tenia que demostrar que era capaz de salir de tal situación por mi cuenta, ya que yo la provoque, yo la solucionare.

Ahora tenia dos grandes problemas en mente, dos grandes preocupaciones que taladraban mi conciencia y creaban una severa culpa en mi, en que me había equivocado para lograr semejantes fracasos.

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